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FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN. LA MUJER Y LA JUSTICIA FEMINISTA (AA7)


El feminismo se justifica por la nada corta dominación que la mujer ha sufrido a causa de su sexo. Dominación no sólo perpetrada por hombres sino también por mujeres. El feminismo es la pugna por liberarse de ese yugo, la reivindicación de su sexo, el ejercicio de su libertad y el reconocimiento de su igualdad. Ello no es una demanda egoísta ni excluyente, sino una particularización de los marginados, de los oprimidos, de las víctimas, del «exterior» que tiene perfecta armonía con otros movimientos de liberación como el de los migrantes, indígenas, negros, lgbtti, palestinos, entre otros.
La solidaridad en la filosofía de la liberación se da en dos sentidos, por un lado, entre esos grupos de oprimidos que se identifican en las mismas condiciones de exclusión o «exterioridad» y por otro lado desde «la totalidad», desde los no excluidos, incluso quizá de quienes ejercen la hegemonía, que reconocen en el otro-excluido el origen del contradiscurso, lo escuchan y facilitan el dialogo para descubrir la negación dialéctica, así como los medios para su liberación.
Hoy escribimos sobre feminismo en memoria de Mara Castilla, el actual rostro de una realidad cruda en México: el machismo. Mara no es el único rostro de este cáncer y tristemente no será el último. Esa es precisamente la justificación de la liberación de la mujer, del feminismo que no es exclusivo de las mujeres sino de toda la sociedad, de excluidos y no excluidos. Si el machismo es una realidad, debe existir un activismo constante y permanente, que se esmere en construir una sociedad en la que ni el sexo ni el género sean motivo de discriminación de ningún tipo.
Sobre el feminicidio de Mara existen dudas claras sobre la versión que sobre el caso ha elaborado la Procuraduría. Que si estrangulación, que si violación, que si el taxista o la aplicación, que si el novio o la familia influyente de éste o aquél. Así llegamos a la resolución de un conflicto con las fallas que siempre se han denunciado de la procuración de justicia, del nepotismo y la corrupción. La auténtica justicia feminista, la auténtica justicia para Mara, no está en un chivo expiatorio, está en la persecución del verdadero criminal, sea quien sea; está en el honor a la verdad, a la verdad de Mara; y más allá, está en las medidas que como gobierno y como sociedad llevemos a cabo para evitar que haya más víctimas a consecuencia del machismo.
El feminismo tiene aún un largo camino que recorrer y muchos enemigos por vencer, algunos incluso dentro del mismo movimiento. Es así que el feminismo racional y crítico se ve hoy ofuscado por un sexismo que nadie quiere ver, del que nadie quiere hablar (de forma seria), porque cuidado ¡machista! Lo que muchos hoy llaman feminazi nada tiene que ver con el feminismo, es muchas veces sexismo puro. La idea de ejercer violencia o discriminación al hombre por el sólo hecho de su sexo. La idea de que la mujer siempre es buena, por el sólo hecho de su sexo, es sexismo, no feminismo. El feminismo como esa pugna por la libertad y la igualdad jamás tendrá excesos ni será suficientemente exacerbado para censurarlo. En cambio, el sexismo si se debe combatir, si se debe censurar, porque es irracional e intolerante. El sexismo que hoy se disfraza de feminismo desvirtúa y hiere a la liberación de la mujer.

Feminismo ¡siempre!; sexismo ¡jamás!

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